Errores de seguridad en tus cuentas
Empecemos con lo más común: las contraseñas. ¿Te suena eso de usar la misma contraseña para muchas cuentas? ¿Escribirla en un papelito o en las notas de tu celular? ¿Usar una clave muy fácil para que no se te olvide? ¿O tienes una contraseña segura pero no has activado el 2FA porque da flojera?
Si te identificas con alguna de estas, probablemente necesites mejores hábitos de seguridad digital.
1. Usar la misma contraseña para todo
Reutilizar la misma contraseña en varias cuentas es uno de los peores errores que puedes cometer. Es como usar la misma llave para tu casa, tu carro y tu caja fuerte; si alguien ya se la llevó, puede entrar a todos lados y tener acceso a la información que quiera.
Con millones de registros expuestos en filtraciones de datos cada trimestre, es más fácil que nunca para los hackers conseguir contraseñas. Si usas una sola para todo, un cibercriminal puede aprovechar la que se filtró para entrar a todas tus demás cuentas.
Si este año vas a abandonar un solo mal hábito en internet, por favor, que sea este.
Consejo: crea una contraseña única para cada cuenta y usa un gestor de contraseñas para guardarlas y recordarlas por ti.
2. Usar "123456" como contraseña
Si usas este tipo de contraseñas, formas parte de las miles de personas que perdieron esa clave en filtraciones en 2022. La única contraseña peor que "123456" es "contraseña". Y un hacker puede descifrar ambas en menos de un segundo.
Las combinaciones obvias de números, caracteres y palabras del diccionario no sirven como contraseñas. Una contraseña segura tiene que ser imposible de adivinar y muy difícil de forzar para una computadora.
Consejo: nunca uses "123456" o "contraseña". Crea una clave única de 12 caracteres o más, con mayúsculas, minúsculas y símbolos especiales. Puedes usar un generador de contraseñas para crearlas al instante.
3. Guardar contraseñas en papelitos
Tener una contraseña única y robusta pero tenerla anotada en un post-it, en el celular o en un documento sin protección no es mucho mejor que usar "123456". Tal vez confías en tu familia, pero a tu casa también entran otras personas. No siempre puedes saber quién va a pasar por ahí y encontrar tu contraseña.
Si haces lo mismo en el trabajo, el riesgo es mayor todavía: más personas circulan cerca de tu escritorio y de tu computadora. Los papelitos no son lugar para guardar información privada.
Guardarla en el teléfono es mejor que las alternativas anteriores, sin embargo, si te hackean el celular y ven que tienes claves anotadas en tus notas, los cibercriminales tendrán acceso a mucho más que tu teléfono.
Consejo: invierte en un gestor de contraseñas. No necesitarás papelitos ni métodos inseguros. El gestor cifra tus contraseñas y las completa automáticamente, ni siquiera tendrás que escribirlas.
4. No usar la autenticación de dos factores
Si las contraseñas son la primera línea de defensa de tus cuentas, la autenticación de dos factores (2FA por sus siglas en inglés) es la segunda.
¿Cómo funciona? Después de introducir tu contraseña, la cuenta te pide un código de un solo uso u otra confirmación (como aprobar una notificación) para verificar que eres tú quien está accediendo.
¿Para qué sirve? Si tu contraseña queda expuesta por una filtración de datos, la 2FA evita que los hackers puedan usarla para entrar a tus cuentas.
La autenticación de dos factores está disponible en la mayoría de los servicios: Google, iCloud de Apple, Facebook, Instagram, X y NordVPN. Aun así, muchas personas no la activan. No seas de esas.
Consejo: activa el 2FA en tus cuentas cada vez que esté disponible. Generalmente, lo encuentras en la configuración de seguridad de cada plataforma o usando una app como Google Authenticator.
Exposición accidental de datos sensibles
Algunos malos hábitos son decisiones conscientes: sabes que "contraseña" es una clave de seguridad pésima, pero la sigues usando porque es cómoda. Otros comportamientos, sin embargo, son menos obvios y pueden exponer tu información más privada sin que te des cuenta.
5. Hacer click en links de emails extraños
Muchos ciberataques funcionan porque la gente abre emails y hace click en links que llegaron de desconocidos. Y la mayoría de esos desconocidos son estafadores o hackers.
Los estafadores usan técnicas de ingeniería social para presionarte a hacer click. Esos links te llevan a páginas falsas diseñadas para robar tus contraseñas, datos de tarjeta de crédito y otra información sensible.
Consejo: ¿No conoces o no confías en el remitente? No hagas click. Cuando sí conoces al remitente, revisa que el link tenga sentido (puedes usar herramientas como nuestro Link Checker para verificarlo) y que el email parezca legítimo, recuerda que las direcciones de email se pueden falsificar fácilmente.
6. Entrar a páginas HTTP
El prefijo "HTTP" en la dirección de una página web normalmente indica que tu conexión no es segura. ¿Qué significa eso? Que alguien podría ver los datos que compartes con esa página.
Las páginas HTTP son peligrosas para pagos online y para cualquier caso en el que necesites ingresar información personal. Por eso, la mayoría de los navegadores te avisan cuando visitas una.
Consejo: por seguridad, navega solo en páginas que usen HTTPS, que indica una conexión encriptada. Si no tienes más opción que visitar una página sin protección, activa primero la extensión de NordVPN para proteger tu tráfico.
7. Revisar tu cuenta bancaria usando WiFi público
Las redes WiFi públicas, igual que las páginas HTTP, suelen carecer de protección adecuada. Te dejan expuesto a ataques de intermediario o man-in-the-middle, y hacen que sea más fácil que hackers e intrusos puedan ver o robar tu información privada. Cualquiera podría interceptar tus credenciales bancarias si te conectas a sitios inseguros desde esas redes.
Consejo: cuando estés conectado a un WiFi público, no revises información sensible, especialmente si es de trabajo o de dinero. Y mejor todavía: usa una VPN cuando te conectes al WiFi público para mantener tus comunicaciones seguras aunque estés en una red abierta.
8. No hacer copias de seguridad
Nadie piensa en las copias de seguridad hasta que el celular se pierde, la computadora se infecta con malware o deja de funcionar. Cambiar el dispositivo viejo por uno nuevo es fácil, pero ¿qué pasa con todos los archivos y fotos que tenías ahí?
Si no los tienes respaldados, se fueron o son extremadamente difíciles y caros de recuperar. El daño es mucho menor si tienes copias de seguridad en otro dispositivo, en un disco duro o en la nube.
Consejo: haz copias de seguridad de forma regular. Si puedes, guarda al menos dos copias en lugares distintos (por ejemplo, una en el disco duro y otra en la nube). Puedes cifrarlas para mayor protección.
9. Aceptar todos los términos y condiciones al instalar software
Leer los términos y condiciones cada vez que instalas una app nueva es un fastidio. No es de sorprender que toques "Aceptar" sin leer nada. Pero leer al menos una parte debería convertirse en un hábito.
Al aceptar sin leer, podrías estar dándole permiso al software para:
- Recopilar y vender información sobre ti.
- Escuchar tus conversaciones.
- Instalar software adicional que no necesitas.
Con el tiempo, esto afecta tu privacidad, tu seguridad y el rendimiento de tu dispositivo.
Consejo: lee los términos y condiciones antes de aceptar, enfocándote en las secciones relacionadas con recopilación de datos y privacidad.
10. Depender demasiado de tu antivirus
No tener ningún software de seguridad es un mal hábito, pero pensar que el antivirus es suficiente tampoco está del todo bien.
Los antivirus no pueden prevenir todas las amenazas. Si recibes una llamada de un estafador y le das los datos de tu cuenta bancaria, ningún software puede detener eso.
Estar consciente de las amenazas y saber reconocerlas puede protegerte mucho mejor que el software de seguridad más avanzado.
Consejo: sigue usando tu antivirus, pero recuerda que no puede protegerte de todo. Presta atención cuando abras emails, hagas click en links o contestes llamadas de números desconocidos. La ingeniería social es tan peligrosa como el malware, y el antivirus no siempre puede sacarte del apuro.
Descuidos con la seguridad de tus dispositivos
Los estafadores atacan a todo el mundo, pero no todos son blancos fáciles. ¿Para qué atacar a alguien preparado cuando hay tantas personas con poca o ninguna protección en sus dispositivos? Estos son los descuidos más comunes:
11. Ignorar las actualizaciones de software
La mayoría de la gente encuentra las actualizaciones de software molestas. No es de extrañar, aparecen justo cuando no tienes tiempo para atenderlas. Así que lo que sueles hacer es darle "posponer", pensando que lo harás después.
Pero nunca lo haces.
Mantener tus programas actualizados es clave para protegerte de amenazas. A los hackers les encanta explotar vulnerabilidades en software y apps, especialmente las que tienen muchos usuarios, como los navegadores.
Las empresas suelen corregir estos problemas lanzando un parche en forma de actualización. Pero si no la instalas, la vulnerabilidad sigue ahí en tu dispositivo y quedas expuesto.
Consejo: si no quieres tener que revisar actualizaciones manualmente, activa las actualizaciones automáticas en tus apps. Y piénsalo dos veces antes de volver a darle "posponer".
12. No tener software de seguridad instalado (y activo)
Ignorar las actualizaciones es un mal hábito digital, pero no tener ningún software que te proteja de amenazas es peor todavía.
Hackers, estafadores e intrusos mejoran sus tácticas constantemente. Conocer las amenazas actuales no siempre es suficiente: nunca sabes qué van a inventar después. Por eso conviene tener tus propias herramientas para estar más tranquilo.
Si usas NordVPN, tienes una ventaja: además de proteger tus datos con VPN y tener funciones de seguridad adicionales, cuenta con un antivirus de última generación; tienes todo lo que necesitas para mantenerte a salvo.
Consejo: usa NordVPN para evitar descargas de malware y visitas accidentales a páginas de phishing. NordVPN también bloquea anuncios intrusivos y rastreadores online.
13. Dejar la pantalla desbloqueada
Todos los dispositivos tienen alguna forma de bloqueo de pantalla: patrón, PIN, autenticación biométrica (reconocimiento facial o de huella) o contraseña. No usar ninguna es un error grave.
Si no bloqueas tu pantalla, cualquiera puede leer tus mensajes privados o instalar malware en tu celular cuando no estás mirando. Y si te lo roban, el ladrón tiene acceso a tus fotos, emails, redes sociales y datos bancarios, imagínate lo que puede hacer si logra robar tu identidad.
Consejo: bloquea tus dispositivos. Los patrones son los más fáciles de adivinar, así que es mejor evitarlos. La biometría y las contraseñas fuertes son un buen punto de partida.
14. No ponerle contraseña a tu computadora
Las computadoras guardan información privada y sensible, pero su protección suele pasarse por alto. No tener contraseña puede llevar a que alguien instale spyware o robe tu información.
¿No te gustan las contraseñas clásicas? Muchas laptops ya ofrecen autenticación biométrica, y hay otras opciones disponibles. Cualquier método es mejor que dejar tu computadora desprotegida.
Consejo: ponle una contraseña u otro tipo de bloqueo a tu computadora y úsalo cada vez que la dejes sola, aunque sea por unos minutos.
Descargas descuidadas
Los buenos hábitos de seguridad no sirven de mucho si sigues descargando malware en tus dispositivos. Antes de volver a hacer click en "Descargar", lee esto.
15. Descargar software gratuito sin pensarlo
Cuando buscas un programa, siempre puedes encontrar versiones gratis para descargar. Muchas empresas tienen un modelo de negocio transparente detrás de sus apps gratuitas, algunas intentan que pagues por la versión premium, otras muestran anuncios para cubrir los costos.
Pero ¿qué pasa con el software que no tiene un modelo claro, como la mayoría de las VPN gratis? Necesitan muchos recursos para funcionar. Si no ganan tu dinero, puede que estén ganando algo aún más valioso.
El software gratuito puede recopilar muchísimos datos sobre ti para venderlos al mejor postor, llenarte de anuncios o funcionar como malware disfrazado.
Consejo: piénsalo bien antes de descargar software gratuito o que parece demasiado barato para ser verdad. Lee reseñas y verifica que la página sea legítima antes de instalar cualquier cosa.
16. Descargar archivos adjuntos sin pensarlo
Los archivos adjuntos peligrosos pueden parecer totalmente inocentes: una foto de un amigo o una hoja de cálculo del trabajo. Pero incluso las imágenes y los documentos de oficina pueden ser malware disfrazado.
Una vez descargado y abierto, el malware puede encriptar tus datos y pedirte un rescate (ransomware), registrar todo lo que escribes en tu dispositivo incluidas tus contraseñas (keylogger), espiar tu actividad y tus conversaciones privadas (spyware), o dañar tu dispositivo y robar tus datos de otras formas.
Consejo: desconfía de los archivos adjuntos sospechosos. Si no conoces al remitente, no descargues ni hagas click en nada del email que recibiste. Mejor todavía, ni siquiera lo abras.
17. Descargar antivirus desde pop-ups de alertas de virus
De vez en cuando puede aparecer un pop-up que dice haber encontrado malware o virus en tu dispositivo.
¿Da miedo? Claro. ¿Es legítimo? Para nada.
No es tu antivirus el que muestra esos pop-ups, es la página web. Y esa página no tiene forma de saber si hay malware en tu dispositivo. Hacer click en el pop-up que promete curar tu celular iniciará, en cambio, una descarga de malware.
Consejo: no hagas click en pop-ups aleatorios, porque pueden instalar malware o adware en tu dispositivo. Muchos forman parte de campañas de malvertising, así que conviene usar un bloqueador de anuncios para no verlos en primer lugar.
18. Descargar archivos de páginas dudosas
Descargar películas, juegos o programas pirateados no es una buena idea. La piratería de software es considerada un delito y es una de las formas más sencillas de infectar tu dispositivo con malware.
Cualquiera puede subir un virus y nombrar el archivo como la película o el videojuego de moda. El nombre no garantiza que el archivo sea lo que dice ser.
Consejo: ten cuidado en páginas que ofrecen descargas gratuitas, o mejor todavía: no entres a ellas. Usa servicios de confianza, investígalos y lee los términos antes de descargar cualquier archivo.
Descuidos con la privacidad digital
La seguridad no es lo único que hay que cuidar. La privacidad digital se ignora tanto que muchas personas ni saben cuánta información suya está circulando por internet en este momento.
19. No importarle tu privacidad digital
"No tengo nada que esconder" es una de las excusas más comunes para justificar el desinterés por la privacidad online. Parece válida hasta que te enteras de los ataques de ingeniería social, las filtraciones de datos y todas las formas en que terceros recopilan, comparten y venden tu información más privada.
Los datos son una mercancía, y todo el mundo los quiere. Los proveedores de internet pueden recopilar tu historial de navegación para venderlo al mejor postor, mientras que Google y Meta recolectan todo lo que pueden para mostrarte anuncios personalizados y rastrearte por internet.
La ignorancia solo es felicidad hasta que tú, o alguien cercano, termina siendo hackeado o estafado. Y aunque no pase lo peor, puede que estés pagando de más por productos y servicios simplemente porque no proteges tu privacidad online.
Consejo: hazte responsable de tu privacidad. Infórmate sobre los peligros y las estafas online, piénsalo bien antes de compartir información personal, usa una VPN para ocultar tu IP y encriptar tu tráfico online y revisa la configuración de privacidad de tus apps y redes sociales.
20. Compartir demasiado en redes sociales
Puede parecer obvio que el exceso de información en redes sociales es un mal hábito, pero a veces el consejo más simple es el más útil.
Compartir de más les da a hackers y estafadores más material para apuntarte. Sus mensajes y emails de phishing se vuelven más personalizados y, por eso, más fáciles de creer y caer en ellos.
Las fotos también representan un riesgo serio: cualquier imagen o video puede manipularse y falsificarse. Una foto inocente en la playa puede convertirse en un deepfake que llegue a tu trabajo o a tu pareja.
Y sin olvidar el riesgo del robo de identidad y la cantidad de datos que le das a los anunciantes. ¿Realmente valen la pena esos likes extra?
Consejo: limita la información que compartes online. Nunca des tu dirección o número de celular a menos que sea necesario. Y antes de subir cientos de fotos de tu vida personal, pregúntate si de verdad deberías. Si la respuesta es "sí", considera compartirlas de forma privada en lugar de hacer las publicaciones públicas para todo el mundo.
Es momento de dar el primer paso
Cambiar los malos hábitos en internet lleva tiempo y paciencia. Pero una vez que te lo propones, se vuelve algo natural. Pronto no podrás imaginar tu vida sin una VPN, un gestor de contraseñas, archivos encriptados y revisar con cuidado cada email que recibes. Lo importante es ser consciente de que tu vida digital merece la misma protección que tu vida física. Por más intangible que parezca, está igual de expuesta.
La seguridad online empieza con un click.
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